Saturday, February 27, 2016

La Preguntita del Domingo

Ahora la cosa se puso un poco más difícil y no hay carrocería que mostrar. Así que la pregunta es la siguiente:


¿Cómo se llamó este tipo de chasis y que automóvil lo trajo?

Puede ser sencilla, si se conoce la respuesta, o se ha visto en alguna parte ese tipo de chasis. Lo que habrá que descubrir, en todo caso, es que carrocería se le montó encima. Tienen tiempo de responder hasta el día viernes 4 de marzo a las 20 horas. Las respuestas las envían a este correo electrónico: archivodeautos@gmail.com

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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Dos días en un Citroën

Batir récords de todo tipo pronto se convirtió en una verdadera actividad para muchos entusiastas del automovilismo. En especial en los primeros años de su historia. Esa será una de las historias que conoceremos este domingo y de yapa sucedió en Argentina. Más precisamente en el Gran Buenos Aires y muy cerca de donde vivo en la actualidad.

El Citroën de Emilio Karstulovic Bonaci durante la realización
de las 48 horas. El público lo saluda a su paso.


El periodista chileno Emilio Karstulovic Bonaci, que además era un aficionado al automovilismo, decidió batir el récord de 48 horas de circular sin parar en un automóvil. Antes Antonio Gaudino había logrado realizar las 24 horas en el país y Karstulovic Bonaci redobló la apuesta.

Es así como se encargó que el Círculo Automovilista Argentino le fiscalizara la prueba que pensaba realizar. También consiguió el patrocinio del diario La Razón. El lugar elegido para la prueba fue el viejo camino que unía las localidades de Morón y Bella Vista en lo que hoy es el Gran Buenos Aires.

Hablando con Guillermo Piano, seguidor de Archivo de autos y amigo fierrero, me contó que es posible que esta prueba se hiciera sobre el actual trazado de la calle Pedro Díaz del actual partido de Hurlingham. Lo mismo que un intento de batir un récord de velocidad que veremos en otra nota en esta misma sección.

Una parada para reaprovisionarse de combustible
durante la prueba de las 48 horas.

Mi estimación es que entró a Bella Vista por la actual calle Gaspar Campos y seguramente pasó por un puente por el Río Las Conchas, actualmente llamado Reconquista. Pero claro es una suposición mía. Lo cierto que el circuito por el que circuló Emilio Karstulovic Bonaci tenía unos 18,200 metros o sea un poco más de 18 kilómetros de longitud.

El miércoles 16 de diciembre de 1925 a las 12:25 horas arrancó la prueba que la hizo al mando de un Citroën de 110 HP patentado en Morón con el número 1057. La patente es visible en las fotografías que ilustran esta nota. Vistiendo un mameluco azul Karstulovic Bonaci se puso al mando del Citroën para caminar por espacio de 48 horas con el fin de batir el récord.

El automóvil estaba tal cual había salido de fábrica sin la menor preparación para la prueba de resistencia a lo largo de dos días de marcha. Así Karstulovic Bonaci comenzó a realizar las vueltas necesarias por esa vieja ruta que unía las dos localidades mencionadas. Algo sorprendió a los espectadores que veían pasar al Citroën: la velocidad.

Una reparación al Citroën sin detener la marcha.
Como tener un mecánico abordo.

Esto es porque el promedio de velocidad era de 70 kilómetros por hora y a raíz de la velocidad y del calor, por la época del año, uno de los neumáticos estalló. Pero los amigos de Karstulovic Bonaci le advirtieron que redujera la velocidad si no quería que le pasara lo mismo con otro neumático. El problema más grave era que el Citroën fuera a dar al zanjón paralelo a la vieja ruta.

En la primera noche de la prueba la niebla se hizo presente. Algo habitual en los finales de la primavera. Con el transcurrir de las horas la niebla se hizo tan espesa que Karstulovic Bonaci solo veía a unos 20 metros por delante del Citroën. Esto lo confesó el piloto chileno mucho tiempo más tarde de la realización de la prueba.

La niebla conspiró para que un quintero no tuviera mejor idea que cruzar la ruta con un carro cargado con pasto. Karstulovic Bonaci no logró frenar a tiempo el Citroën que se salió de la huella, que el mismo automóvil había marcado, en la ruta en su constante paso. El automóvil se desplazó de costado y fue a quedar clavado en la zanja paralela.

Emilio Karstulovic Bonaci el piloto y periodista chileno
pionero del automovilismo deportivo en Argentina.

Los amigos de Karstulovic Bonaci lograron sacar al Citroën de la situación embarazosa y ponerlo de nuevo en la huella para seguir con la prueba de las 48 horas. Durante el día jueves el piloto bajó la velocidad para no tener problemas como el día anterior. Cuando llegó la noche había sumado 1.930 kilómetros recorridos.

Ahí fue, cual al detener la marcha para reaprovisionarse de combustible, un médico revisó a Karstulovic Bonaci. El piloto estaba en perfectas condiciones de seguir la marcha. Cosa que sucedió luego de la carga de combustible correspondiente. Todo estaba normal en ese momento y reanudó la marcha.

En la noche el público se agolpó sobre la ruta para ver las constantes pasadas del Citroën al mando del piloto chileno Karstulovic Bonaci. El viernes 18 de diciembre a las 12:25 horas, exactamente 48 horas más tarde de haber iniciado la prueba, completó el recorrido con su Citroën. Detuvo la marcha del motor y se detuvo ante las autoridades fiscalizadoras de la prueba. El auto y el piloto estaban cubiertos de polvo.

Al detener la marcha del motor una muchedumbre se abalanzó sobre el piloto y el automóvil. Las autoridades le informaron a Karstulovic Bonaci que en las 48 horas pasadas había recorrido 2.717,8 kilómetros a un promedio de 56,2 kilómetros por hora.

Esto fue un paso en la vida de Emilio Karstulovic Bonaci. Con el correr de los años sería el primer campeón del automovilismo nacional y además sería un impulsor de los grandes premios de carretera. Carreras que darían la formación de la categoría de competencia más vieja del mundo en actividad: el Turismo Carretera (TC).

Por eso es que quise traerles esta anécdota de las 48 horas arriba de un viejo Citroën. Porque era conocer a uno de los hombres que fue pionero en las competencias deportivas de automóviles en Argentina y uno de los pilares de lo que luego sería la categoría más importante del automovilismo deportivo a nivel nacional.

Tanto las imágenes como los datos fueron tomados de la Historia Deportiva del Automovilismo Argentino de Alfredo Parga editada por La Nación en el año 1995.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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Friday, February 26, 2016

La Respuestita del Sábado

Cumberford Martinique, un fuera de serie


El automóvil de la pregunta semanal era un Cumberford Martinique del año 1982. No hubo ganadores esta semana que termina.

Cumberford Martinique del año 1982 de Estados Unidos.


Lo cierto que Robert Cumberford, junto a su hermano James, diseñaron el Cumberford Martinique con una carrocería de aluminio con los cuatro guardabarros de carbono con láminas de caoba. El motor era un 6 cilindros de la marca BMW (Bayerische Motoren Werke) que provenía de la serie 7 y se denominaba E23. La transmisión también era de la marca alemana como la caja de velocidades.

En cambio la suspensión neumática y el sistema de dirección eran de la marca Citroën adaptada a la mecánica BMW. Las cerraduras de las puertas era Mercedes Benz y los levanta vidrios eléctricos de la marca Cadillac como otros elementos electrónicos. Este fuera de serie fabricado en el estado de California, en Estados Unidos, salió a un valor de 125.000 dólares.

Pero solo se produjeron 3 unidades una de las cuales está en manos de un particular y era la que se usó para demostraciones del Cumberford Martinique. No solo era caro sino que también, para el año 1982, el affaire De Lorean embarró la cancha de este tipo de vehículos y no lograron venderlo.

Aunque los hermanos Cumberford pensaban fabricar unas 300 unidades. Tan exclusivo era el Martinique que los neumáticos Michelin fueron diseñados solo para este fuera de serie. Esto no logró cautivar a los potenciales clientes ricos que comprarían semejante automóvil estadounidense. La fotografía la tomé de la revista Su Auto número 26 del mes de abril de 1982.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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Una topadora Aveling-Barford

Creo que esta topadora verde agua es la primera de las piezas Matchbox King Size que me compraron mis padres. Pero, puedo equivocarme. De ser así tendría unos 6 años cuando me la regalaron y si no me equivoco fue para Navidad. Pero puede fallar, como decía el viejo Tu Sam.



Lo cierto que está en un estado inmaculado esta topadora de la marca inglesa Aveling-Barford. La invención de Internet nos ha traído ventajas y desventajas, como todas las herramientas que inventó el hombre. Porque debo decirles, a los desprevenidos de siempre, que Internet no es la panacea, sino una herramienta que hay que saberla usar. Como un martillo, que nos sirve para clavar ese clavito para el cuadro.


Pero si lo usamos mal nos hacemos bolsa un dedo. Lo mismo con Internet. Nada más que no nos hacemos bolsa un dedo, podemos arruinarle la vida a una persona si la usamos mal. Herramienta poderosa que le dicen.


Pero volvamos a la vieja topadora inglesa de mi infancia. Decía que gracias a la red descubrí que Aveling-Barford era una empresa de Gran Bretaña dedicada a producir maquinaria vial, de movimiento de tierra o para uso minero. Hasta que en el año 1967 la absorbió la Britsh Leyland, el grupo británico que se terminó de fagocitar un montón de marcas del mundo automotriz.


Durante mucho tiempo, en especial mi infancia, pensé que era el nombre de una empresa vial y no la marca real de la topadora. Recuerdo haber jugado poco con esta máquina que por eso está en un estado excelente. El movimiento de la pala está intacto y con una dureza digna de un juguete nuevo.


El único detalle es que del lado izquierdo el calco de la marca de la topadora está mal pegado. Pero si mi memoria no falla siempre estuvo torcida la calcomanía, así le decíamos en aquellas épocas. Y así la dejé. Es un detalle histórico a esta altura de los acontecimientos.


La caja en la cual venía la topadora Aveling-Barford es la primera serie de los Matchbox King Size. Los entendidos en la materia me dirán con exactitud a que año puede pertenecer esta pieza. Según mis cálculos a los primeros de la década del sesenta. Estimo que los Matchbox King Size con las cajas con plástico transparente aparecieron después de la segunda mitad de esa década mencionada.


Es probable que alguna versión tuviera el operario en el puesto de mando. Tal como lo muestra la caja, pero en este caso no estaba presente. Tal vez solo era un dibujo para la caja de la topadora Aveling-Barford. La verdad que viendo bien las fotos que le tomé noto que la pieza no tiene la menor cachadura en su pintura. Es como si la hubiera sacado de la caja en 2016 luego de comprarla en 1964 o 1965.


Sin dudas es el “autito de colección” de la serie King Size más viejo que tengo. Todos los demás son con las cajas más nuevas y alguno ya de los años setenta. Pero pocos porque ya tenía más años y la infancia comenzaba, lentamente, a abandonarme. Estaba por entrar a otra etapa de mi vida.


Reencontrarme con la vieja topadora inglesa fue retroceder muchas décadas en el tiempo y tratar de recordar cómo había llegado a mis manos. Algo de lo que les conté al principio de esta nota. Seguro que fue un regalo navideño y también que la dejé de lado por otros vehículos que me llamaban más la atención. Como autos y camiones, algunos de los que ya han visto en esta misma sección llamada “Garaje Miniatura”.


Lo que tengo que reconocer de los Matchbox de mi infancia es la calidad de los materiales empleados para fabricarlos. Realmente son de una durabilidad que ahora no vemos. Máxime cuando el plástico es rey y señor en los juguetes de este tipo en la actualidad. Los viejos Matchbox se notaban muy sólidos y así lo atestiguan lo que soportaron mis malos tratos en mis juegos de la infancia.

Porque estos King Size fueron cuidados, y jugados, pero tratando de no estropearlos, pero hubo otros de la escala 1:64 que no tuvieron la misma suerte. Esos soportaron de todo, hasta que los repintara con las pinturas Humbrol, también de origen inglés. Claro esa será otra historia para contar dentro del “Garaje Miniatura”.

Mauricio Uldane
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Thursday, February 25, 2016

Simplemente Fiat 1500

Muchos argentinos tuvieron la suerte de tener un Fiat 1500. Nuevo o usado. Un automóvil mediano pensado para el mercado de los autos familiares, pero que supo tener muchas victorias deportivas en su haber. Un auto que para muchos son gratos recuerdos en sus vidas. En cambio otros argentinos siguen disfrutando de sus virtudes en pleno siglo XXI.

Publicidad de la revista Panorama del año 1964.


En la vieja publicidad, que hoy vemos, corresponde a la primera versión que llegó a Argentina en el año 1963, a dos años de su lanzamiento en Italia. Todavía este modelo era más corto con una menor distancia entre ejes. Recién en el año 1965 conoceremos la versión definitiva de la carrocería.

Este modelo es el que tenía la tapa del tanque de combustible debajo de la luz trasera izquierda con los faros más chicos de forma ovalada. Algo que compartía con el Peugeot 403, salvo que este último la tenía escondida detrás del faro trasero. Este modelo de Fiat 1500 no es tan habitual de ver por las calles de Argentina.

También es conocido como el de baúl chico, al tener un largo total menor al modelo que se fabricó a partir del año 1965 con otras diferencias con respecto al modelo presentado en 1963 en Argentina.

Su tablero presentaba un velocímetro de cinta que avanzaba de izquierda a derecha cambiando de color según la velocidad alcanzada. Algo que compartía con un modelo de Mercedes Benz, que en este caso era parecido a un termómetro por su forma vertical.

Mucho se podría escribir sobre el Fiat 1500, llamado Gran Clase por Fiat Concórd, pero las mejores líneas son las propias de los propietarios de este gran automóvil argentino que acompañó, y acompaña, a muchos argentinos por las calles y rutas del país.

La vieja publicidad apareció publicada en la revista Panorama del mes de abril de 1964 y es otra de las piezas gráficas del archivo personal, que nutre las notas diarias, de Archivo de autos, el sitio de los viejos autos que supimos conseguir.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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Wednesday, February 24, 2016

Oldsmobile fabricado en serie

Desde muy chico Ransom Eli Olds estuvo cerca de la construcción de vehículos, primero movidos a vapor, y más tarde con motores de combustión interna. Que su padre, Pliny Fisk Olds, fuera mecánico ayudó a que el joven Ransom estuviera con los motores desde muy pequeño. Tanto que a los 20 años ya tenía diseñado su primer automóvil con motor a vapor.

Oldsmobile Curved Dash Runabout del año 1904.


Con el correr de los años pudo comprar la mitad del negocio familiar que consistía en reparar motores a vapor. Pero Ransom Eli Olds quería fabricarlos. Y así lo hizo. Tanto que para el año 1892 exportó la primera carroza sin caballos a vapor de Estados Unidos, a Bombay en la India. Pero la suerte no estaba de su lado y el barco se hundió sin llegar a destino.

Pero eso no impidió a Olds seguir con su propósito de fabricar los primeros automóviles que circularon por los Estados Unidos, junto a otros pioneros automotrices de ese país. Antes que terminara el siglo XIX se había fundado la Olds Motor Vehicle Company con la idea de producir automóviles con motores de combustión interna alimentados por nafta. Este era el futuro de la mecanización automotriz.

La empresa comenzó a funcionar cuando S. L. Smith un rico empresario del cobre y la madera aportó el 95% del capital para arrancar con la Olds Motor Works. En cambio Ransom Eli Olds solo aportó el 5% restante. Eso pesaría más tarde en el futuro de la empresa. Pero sigamos en la línea temporal.

La primera idea de Ransom era construir un automóvil lujoso, para el año 1899, de 1.250 dólares con varias innovaciones que luego serían comunes a los demás autos de la industria estadounidense. Por ejemplo arranque eléctrico o ruedas con neumáticos y un curioso embrague neumático.

Pero en los adelantos técnicos estuvieron las principales fallas y el automóvil ideado por Olds no se vendió como era lo esperado. Para el año 1900 la empresa Olds Motor Works trabajaba a pérdida por una cifra cercana a los 80.000 dólares.

Pero los genios no duermen. Eso que atormentaba en las noches fue la solución y Ransom Eli Olds diseñó el primer automóvil que se fabricaría en serie en Estados Unidos, antes que el mítico Ford T. Del sistema de producción ideado por Olds es el cual se basó Henry Ford para su cadena de montaje.

Pero el primer automóvil estadounidense fabricado en serie fue el Olds Curved Dash (tablero curvado) con un motor monocilíndrico de 317,52 kilogramos de peso (700 libras) a un valor de 650 dólares. Inicialmente Olds había pensado en un peso de 500 libras (unos 227 kilogramos) a un valor de 500 dólares.

La idea básica fue hacer un automóvil simple que cualquiera pudiera reparar en algún taller mecánico. Con un sistema sencillo de manejarlo. Por eso se optó por un manubrio, o manivela, llamado “cola de vaca” por la forma curva que presentaba. Este “timón” era más sencillo que un volante circular. En especial para las personas que no sabían manejar.

Al accionar la “cola de vaca” le indicaban a las ruedas el giro que se le quería dar al vehículo. Además pensemos en la baja potencia del motor trasero con tracción trasera accionada por cadena. Y la, también, baja velocidad final. Los caballos de fuerza eran aproximadamente 7 HP. Pero el problema vino en el año entrante: 1901.

Un accidente dentro de la fábrica Olds Motor Works produjo un rápido incendio con la destrucción total de las instalaciones. Pero gracias a un empleado, James J. Brady, que era el cronometrador, logró sacar fuera de la fábrica el único prototipo que se tenía armado. Ya que todos los planos se prendieron fuego.

Para complicar la situación Ransom Eli Olds estaba enfermo internado en un hospital de la ciudad de Detroit, donde estaba situada la empresa Olds Motor Works. Al mes los empleados de Ransom habían hecho un duplicado del prototipo. Para eso lo desarmaron y realizaron los duplicados necesarios para fabricarlo nuevamente. Cuando lo tuvieron listo se lo llevaron a la ventana del hospital para que lo viera Ransom.

Ahí comenzó el éxito del Olds Curved Dash que se lo fabricó hasta el año 1904. En el año 1901 se vendieron 400 unidades; en el 1902, 2.500 unidades; 4.000 se fabricaron en el año 1903 y en el año 1904 se llegaron a producir 5.000. Pero en ese año el consejo administrativo tomó la decisión de solo producir automóviles de lujo.

Es cuando Ransom Eli Olds decide dejar la empresa y tomarse unas largas vacaciones. Pero para lograr el éxito del Olds Curved Dash puso en marcha un sistema que luego sería copiado por otros fabricantes de la industria automotriz de Estados Unidos. Lo que hizo fue ensamblar en su planta los componentes mecánicos que otros producían por fuera de su empresa.

Así los motores era de la empresa Leland and Faulconer, la misma de la Cadillac, las cajas de velocidades y las transmisiones las hacían los hermanos Dodge, antes de dedicarse a fabricar autos con su marca, y las carrocerías era de Briscoe. En cambio las terminaciones internas pertenecían a B. F. Everitt.

Esto le permitió a Ransom Eli Olds fabricar su modelo Olds Curved Dash pese a tener destruida por un incendio su planta. Pero lo que aceleró el proceso de armado fuera de su planta fue el incendio y esto le permitió hacer un automóvil barato y sencillo en gran cantidad. La producción del Olds Curved Dash, que puede parecernos escasa, era muy grande a principios del siglo XX y en los albores de la industria automotriz de Estados Unidos.

Luego de esas vacaciones que se tomó Ransom Eli Olds los amigos lo llamaron para que formara una nueva empresa. Hasta le consiguieron la financiación que necesitaba para arrancar con la producción. La Oldsmobile era marca pasada, la nueva marca estaba por nacer: R.E.O. por Ransom Eli Olds. Esa será otra nota con otra historia de la industria automotriz para contar.

Otra vez gracias a una tapa de dulce de leche Gándara es que podemos apreciar un viejo automóvil, en este caso, el Olds Curved Dash Runabout del año 1904, el último año en que se fabricó. En apariencia la fotografía fue tomada en un museo y además la misma imagen la pueden encontrar con facilidad en Internet. Les recuerdo que las tapas del dulce de leche Gándara son de principios de los años ochenta y por supuesto son una pieza más de mi archivo personal.

Mauricio Uldane
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Tuesday, February 23, 2016

Rambler Ambassador 990 1963-1965

El Rambler Ambassador siempre fue el automóvil argentino, en los años sesenta, ubicado al tope del lujo ofrecido en el mercado interno. Un automóvil que tuviera levanta vidrios eléctricos, aire acondicionado y dirección hidráulica era el súmmum en aquellos años. Casi ningún competidor podía ofrecer algo parecido hasta que apareció el Valiant Coronado. Pero durante los primeros años de la década del sesenta fue líder. No por nada a finales de la década mencionada fue el auto presidencial. Claro que con la línea que le siguió a este modelo. El primer Rambler argentino es del año 1962 y este modelo era de la segunda generación con una nueva línea de carrocería. Que el público pasó a llamar “boca de pescado”, por la particular forma de su parrilla. Mecánicamente no tenía diferencias con el Rambler Classic y la rural Rambler Cross Country. También compartía el mismo motor Continental de 6 cilindros en líneas, de válvulas laterales, del Rambler Ambassador 440 del año  1962. Motor que había heredado del Kaiser Carabela que lo antecedió en los automóviles grandes que fabricó la empresa IKA (Industrias Kaiser Argentina SA). Recién con la siguiente generación, y cambio de carrocería, vendrá un nuevo motor: el Tornado Jet.



Marca: Rambler  Modelo: Ambassador 990  Año: 1963-1965
Motor: naftero  Ubicación: delantero  Marca: Continental 6L-226
Cilindros: 6 en línea  Cilindrada: 3.707 cm3
Diámetro: 84,138 mm.  Carrera: 111,125 mm.
Potencia: 119 HP SAE  RPM: 4.000  Compresión:7,3:1
Tracción: trasera  Caja de velocidades: tres marchas hacia adelante y marcha atrás con la primera sin sincronizar y la palanca de cambios en la columna de dirección
Suspensión delantera: independiente con trapecio deformable con resortes helicoidales y amortiguadores hidráulicos
Suspensión trasera: eje rígido con brazo Panhard con resortes helicoidales y amortiguadores hidráulicos
Frenos delanteros: a tambor  Frenos traseros: a tambor
Dirección: tipo de tornillo sinfin
Neumáticos: 6.70 x 15 pulgadas
Dimensiones: Largo: 4.920 mm.  Ancho: 1.840 mm.  Alto: 1.390 mm.
Distancia entre ejes: 2.840 mm.  Trocha delantera: 1.480 mm.
Trocha trasera: 1.458 mm.  Despeje: 000 mm.  Plazas: 5/6
Peso: 1.420 kg.  Velocidad máxima: 146,4 Km/h promedio en el road test revista Parabrisas 43 de junio de 1964, auto probado un Rambler Classic 660

Autor: Mauricio Uldane
Escaneo: Mauricio Uldane
Fuente: revista Parabrisas

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