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Sunday, August 28, 2016

Citroën 2 CV y su road test

El Citroën 2 CV fue concebido como un utilitario a ultranza. Pero esa sola característica, que lo marcó para toda su existencia, no bastaba para clasificarlo. Menos cuando se lo probó en la revista Parabrisas en el año 1963. Muchas de sus particularidades no encajaban con el resto de los automóviles del mercado argentino de esa época.

Citroën 2CV del año 1962 en el road test de la revista Parabrisas.


La versión testeada por los periodistas de Parabrisas fue la primera que se fabricó en Argentina y la menos potente que conocimos en el país. Las primeras unidades fueron armadas y con el correr de los años se fue nacionalizando las autopartes. Se llegó a un 95% de integración de piezas de origen argentino.

Hacia finales de la década del cincuenta comenzó la importación desde Francia del Citroën 2 CV. La casa matriz, Société Anonyme André Citroën, otorga la licencia de fabricación y nace Citroën Argentina SA. De esta manera se comienzan a armar los 2 CV traídos desde Francia. Las primeras unidades tuvieron el capot del modelo belga. Luego se adoptó el capot que tiene el modelo que testearon en la revista Parabrisas.

Citroën 2 CV de 1962 en el autódromo de Buenos Aires.

El motor era el conocido de dos cilindros opuestos horizontalmente (bóxer) con una cilindrada de 425 centímetros y refrigerado por aire mediante una turbina. La potencia era de 12,5 HP a 4.200 revoluciones por minuto con una relación de compresión de 7:1. El diámetro de los cilindros era de 66 milímetros y la carrera de los pistones de 62 milímetros.

El carburador invertido era de la marca Solex 26 CBI con arrancador automático. Su filtro de aire era de elemento seco y, una particularidad del 2 CV, era que tenía radiador de aceite. Las válvulas eran a la cabeza inclinadas en V y accionadas por varillas y balancines.

Pruebas de frenado del Citroën 2 CV de 1962
en el autódromo de Buenos Aires.

Los frenos eran de accionamiento hidráulico y a tambor en las cuatro ruedas. El Citroën 2 CV del año 1962 tenía embrague centrífugo con lo cual desacoplaba automáticamente por debajo de las 1.000 revoluciones por minuto. Es decir que se podía dejar la primera puesta en un semáforo. Las relaciones de las distintas marchas eran las siguientes: primera, 6,75:1; segunda, 3,24:1; tercera, 1,94:1; cuarta, 1,47:1 y marcha atrás, 7,25:1. La relación del diferencial delantero era de 3,87:1.

Otra particularidad eran las campanas delanteras ubicadas a la salida del diferencial. El freno de mano de accionamiento mecánico actuaba sobre las ruedas delanteras. El área de frenado era de 448 centímetros cuadrados. La dirección era del tipo de cremallera sin desregulación. Las pruebas de los periodistas de Parabrisas arrojaron un diámetro de giro de 9 metros hacia la derecha y de 8,85 metros hacia la izquierda.

La suspensión era independiente en las cuatros ruedas con brazos oscilantes comunicados entre los delanteros y traseros por un cilindro longitudinal de interacción. Además de tener amortiguadores de fricción embutidos en los brazos de suspensión que actuaban como batidores de inercia.

Noten como se agachaba la trompa del
Citroën 2 CV de 1962 en una frenada violenta.

La caja de velocidades era de cuatro marchas hacia adelante todas sincronizadas y marcha atrás. La palanca de cambios estaba ubicada en la mitad del tablero y tenía el diagrama de los cambios como si tuviera tres velocidades. Por lo tanto la primera marcha estaba hacia atrás y del lado del conductor.

Las dimensiones del Citroën 2 CV eran las siguientes: largo, 3.780 milímetros; ancho, 1.460 milímetros; alto, 1.600 milímetros; distancia entre ejes, 2.400 milímetros (la misma del Volkswagen Escarabajo); trocha delantera, 1.260 milímetros; trocha trasera, 1.260 milímetros y despeje, 250 milímetros. El peso vacío era de 490 kilogramos y el peso total admisible era de 825 kilogramos. El tanque de combustible tenía una capacidad de 20 litros y los neumáticos eran de la medida 5,40 x 15 pulgadas o 135 x 380 milímetros.

Ahora veamos algunas de las performances obtenidas en el road test de la revista Parabrisas número 31 de junio de 1963. La velocidad máxima medida en pasadas en los dos sentidos arrojó 86 kilómetros por hora. La aceleración de 0 a 500 metros era de 33 segundos y dos quintos con una velocidad de 78 kilómetros por hora. De 0 a 80 kilómetros por hora tardaba 56 segundos. El consumo de combustible era el punto fuerte del Citroën 2 CV: 16,5 kilómetros por litro en ciudad y 19 kilómetros por litro en ruta.

La quinta rueda que se usó en el
Citroën 2 CV de 1962 para realizar el road test.

Las distancias de frenado eran las siguientes: de 40 kilómetros por hora a 0, 5,50 metros; de 60 kilómetros por hora a 0, 13,60 metros y de 80 kilómetros por hora a 0, 21,40 metros. Los frenos eran muy buenos y detenían muy bien al Citroën 2 CV. Lo que eran notable, por el tipo de suspensión, como se agachaba de trompa en una frenada violenta. Eso lo sabemos de sobra los que alguna vez manejamos un Citroën 2 CV o 3 CV.

Lo que destacaron los periodistas de Parabrisas era la comodidad de los asientos. En pocos automóviles chicos contemporáneos se ofrecían asientos semejantes. Eso era porque estaban constituidos por bandas de gomas por debajo del tapizado. Además los asientos tenían la posibilidad de ser removidos y usados fuera del auto.

También destacaron la capacidad de carga del Citroën 2CV por ser un auto de baja cilindrada podía transportar a cuatro adultos con su equipaje. Claro que se ponía más lento y la suspensión se bajaba notablemente. Por eso tenía, debajo del tablero, un regulador de la altura de los faros delanteros y evitar encandilar a los vehículos de frente.

El notable rolido de las suspensiones del Citroën 2 CV de 1962.

Esta versión del 2 CV tenía un velocímetro que compartía la tripa para el accionamiento del limpiaparabrisas. Con lo cual a bajas velocidades su cadencia era lenta, pero a 60 kilómetros por hora, el barrido era normal. El velocímetro estaba ubicado en el extremo izquierdo del torpedo, casi al lado de la puerta del conductor. En el tablero tradicional, detrás del volante, solo se contaba con un amperímetro como instrumental.

La aireación del habitáculo se podía hacer por una rejilla encima del tablero que inundada de aire a sus ocupantes. En especial a los delanteros. Esta versión tenía las ventanillas traseras fijas y la ventilación trasera no era la ideal en especial en verano. En versiones posteriores se agregó una ventanilla que pivoteaba dejando entrar una corriente de aire.

Pero el tema principal era que al tener techo de lona se podía recoger en clima cálido y no era necesario tener vidrios traseros que se abrieran. La otra particularidad eran las ventanillas delanteras partidas al medio donde la parte inferior subía y trababa en el lado exterior de la puerta.

El área de barrido de los limpiaparabrisas del Citroën 2 CV de 1962.

Recuerdo un accesorio de la época para poder tener aire cuando llovía o el clima era más frío. Era una especie de arandela gruesa de goma que se encastraba en el marco de la puerta copiando el diseño de la chapa de la puerta. Se podía correr hacia arriba o abajo graduando la apertura de la ventanilla delantera. Al sacarla se la podía guardar en la rejilla de ventilación.

Lo que notaron los periodistas de Parabrisas que algunas irregularidades del camino podían poner al Citroën 2 CV a cabecear. Se lograba controlar esto disminuyendo la velocidad. Al parecer los batidores de inercia no eran suficientes para algunos de los baches que asolaban la ciudad de Buenos Aires por aquellos años.

Las fotografías que ilustran esta nota fueron tomadas de la revista Parabrisas número 31 de junio de 1963 y que fuera el road test número 17 de la mencionada publicidad. Algunos datos técnicos fueron tomados del libro Automóviles Citroën de M. Clermont de la Editorial Caymi impreso en junio de 1979.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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Monday, July 11, 2016

Alfasud, el otro Alfa Romeo

Alfa Romeo comenzó a construir en el año 1969 una nueva planta en el sur de Italia. Se llamó Alfasud y este sería el nombre que tomaría el automóvil allí fabricado. Veremos cómo era la primera versión del Alfasud de Alfa Romeo del año 1972.

Alfasud del año 1972 la primera versión
presentada por Alfa Romeo en Italia


La empresa Alfa Romeo levantó en la localidad de Pomigliano d’Arco, en el sur de Italia, una nueva planta para descomprimir el tamaño de la planta de la localidad de Arese en el norte de ese país. Y de esta forma poner un freno al desarrollo industrial en esa zona.

La nueva planta se comienza a construir en agosto del año 1969 sobre una superficie de 2.500.000 de metros cuadrados, de los cuales 400.000 son cubiertos. La planta constaba de talleres de estampación y ensamblaje, pintura, mecánica, montaje y acabado, rodeados de edificios auxiliares y local para la dirección de la nueva empresa. Hasta se construyó una pista de forma elíptica con una longitud de 7 kilómetros.

Transparencia del Alfasud de 1972 fabricado por Alfa Romeo.

En esa pista de pruebas se reprodujeron distintos tipos de caminos para probar los automóviles que saldrían con el nombre Alfasud. La creación de la nueva planta contó un plantel de proyectistas que trabajó en forma independiente en la ciudad de Milán. Al mando estaba el ingeniero austríaco Rudolph Hruska que más tarde sería el administrador de la planta Alfasud en el sur de Italia.

El nuevo Alfasud es presentado en el Salón de Turín en el año 1971 y en la primavera del año 1972 se comienzan a vender las primeras unidades del Alfasud en Italia. Desde el año 1954 la empresa Alfa Romeo pensaba construir un automóvil utilitario de alrededor de un litro de cilindrada, pero no había tenido la financiación necesaria para llevar adelante el proyecto.

Esquema del motor bóxer de cuatro cilindros del Alfasud de 1972.

Incluso en el desarrollo de este nuevo automóvil se habló del Alfasud 1000. Finalmente la primera versión llevó un motor con una cilindrada de 1.186 centímetros cúbicos con cuatro cilindros opuestos horizontalmente (bóxer) de ubicación delantera por delante de la caja puente. Algo parecido al Renault 12 francés, que también tenía tracción delantera.

Así el motor estaba ubicado adelante en forma longitudinal, al sentido de marcha, con el grupo propulsor por detrás con los frenos de disco a la salida del diferencial para aligerar las masas no suspendidas. El motor tenía una potencia de 63 CV con una velocidad máxima de 150 kilómetros por hora.

Además tenía doble árbol de levas a la cabeza con dos excéntricas por cada válvula. El accionamiento de esas válvulas era mediante el uso de empujadores que podía regularse su juego por agujeros practicados en el árbol de levas. Hay un dibujo esquemático del motor bóxer del Alfasud de 1972 para apreciar estos detalles.

Alfasud Super 1.5 del año 1980 importado a Argentina.

Los frenos delanteros eran de disco en las cuatro ruedas. Los delanteros estaban a la salida del diferencial, como mencioné antes, con doble circuito para el tren delantero. La suspensión delantera era independiente en las ruedas delanteras y el eje trasero era rígido de bajo peso. Completaban la suspensión, en ambos ejes, los resortes helicoidales y los amortiguadores hidráulicos.

La carrocería era de cinco plazas con la cola trunca (fastback) con un baúl de dimensiones medias. Capaz de transportar los cinco pasajeros en recorridos largos por las autopistas de Italia. Era claramente un automóvil como el primer paso para cilindradas mayores dentro del mercado italiano.

La apertura de la importación en Argentina, a partir del año 1979, posibilitó que conociéramos una evolución del Alfasud. Así fue como llegó, a estas playas, de la mano del importador Juventus SA, el Alfasud Super 1.5. La cilindrada había trepado a los 1.490 centímetros cúbicos con una potencia de 85 CV DIN a 5.800 revoluciones por minuto.

Tablero del Alfasud Super 1.5 de 1980 importado a Argentina.

Ya venía equipado con una caja de velocidades de cinco marchas, en cambio de las cuatro velocidades que traía el modelo de 1972, y la velocidad máxima, ahora, era de 165 kilómetros por hora. El consumo, según fábrica, para el modelo de 1980, era de 14,5 kilómetros por litro viajando en ruta a 100 kilómetros por hora. Por último el precio de venta del Alfasud Super 1.5 en Argentina era de 24.484 dólares y era un valor vigente al 1 de noviembre de 1980.

Un rápido vistazo al Alfasud de la Alfa Romeo del año 1972 que conocimos gracias imágenes tomadas de la Enciclopedia Salvat del Automóvil. En cambio la versión del año 1980 la tomé de la revista Auto ’80 El Gráfico de la Editorial Atlántida fechada el 4 de diciembre de 1980.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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Monday, July 4, 2016

Ferrari importada en 1979

El año 1979 marcó la apertura de la importación de automóviles, camionetas y camiones en Argentina. Entre la multitud de marcas que invadieron el mercado local, Ferrari, fue una más. Como marca perteneciente al Grupo Fiat fue importada a estas tierras en tres modelos. Hoy veremos la más potente de todas: la Ferrari BB 512.

Ferrari BB 512 del año 1979 importada a Argentina por Fiat Automotores.


Fiat Cóncord a través de su empresa Fiat Automotores SA fue la encargada de representar e importar varias marcas del grupo italiano a Argentina. Así no solo automóviles de la marca Fiat ingresaron al país. También entraron vehículos con las marcas Autobianchi, Lancia y Ferrari. Veremos cómo era el modelo BB 512.

Los otros dos modelos que se trajeron de Ferrari fueron el GTB y GTS con motor de 8 cilindros en V. En cambio la Ferrari BB (Berlinetta Boxer) 512 tenía un motor central, denominado F.102 E, de 12 cilindros opuestos horizontalmente a 180º con una cilindrada de 4.942 centímetros cúbicos con una potencia de 360 CV DIN a 6.200 revoluciones por minuto.

La trompa de la Ferrari BB 512 de 1979 con los faros desplegados.

Aunque el motor podía llegar a las 6.800 revoluciones por minuto al alcanzar la velocidad máxima de 302 kilómetros por hora, según contó el Director General de Fiat Automotores SA ingeniero Raúl Sánchez, cuando se presentó a la prensa especializada la Ferrari BB 512. Claro que esta velocidad la lograba en una ruta plana en óptimas condiciones.

El diámetro de los cilindros era de 82 milímetros y la carrera de los pistones de 78 milímetros con una relación de compresión de 9,2:1. El motor bóxer central era alimentado por cuatro carburadores de triple cuerpo de la marca Weber 40 IF3C que eran alimentados por 2 bombas eléctricas de nafta.

Dos tanques de nafta con una capacidad total de 110 litros que tenían una reserva de combustible de 15 litros. El motor tenía el block y las culatas realizadas en aleación liviana. Las camisas de los cilindros eran húmedas y desmontables. La distribución se realizaba por cuatro árboles de levas a la cabeza comandados por dos correas dentadas.

Vista de ¾ de perfil trasero izquierdo de la Ferrari BB 512 de 1979.

La lubricación del motor era mediante cárter seco y tenía una capacidad de 13 litros. La refrigeración era mediante el uso de agua y presentaba una capacidad de 22 litros. El consumo de combustible, según fábrica, era de 24 litros cada 100 kilómetros recorridos a una media de 200 kilómetros por hora.

La caja de velocidades era de cinco marchas hacia adelante todas sincronizadas y marchas atrás. El embrague era a diafragma de doble disco seco con accionamiento hidráulico. Las relaciones de las diferentes velocidades eran las siguientes: primera, 2,936:1; segunda, 2,098:1; tercera, 1,587:1; cuarta, 1,2:1; quinta, 0,912:1 y marcha atrás, 2,619:1. El diferencial era del tipo autoblocante 2 F con acoplamiento cónico hipoidal con una relación de 3,214:1 (14/45).

En las distintas marchas podía alcanzar las siguientes velocidades a 6.500 revoluciones por minuto: primera, 89 kilómetros por hora; segunda, 124 kilómetros por hora; tercera, 164 kilómetros por hora; cuarta, 217 kilómetros por hora y quinta, 288 kilómetros por hora. La aceleración con partida detenida era de 13,7 segundos de 0 a 400 metros, y de 0 a 1000 metros de 24 segundos usando las cinco marchas. La velocidad a los 24 segundos era de 248 kilómetros por hora.

El vano motor trasero de la Ferrari BB 512 de 1979.

La suspensión era independiente en las cuatro ruedas con 2 amortiguadores en el eje delantero y 4 amortiguadores en el eje trasero. La dirección era del tipo de cremallera con un radio de giro de 12,2 metros y se necesitaban 3,28 vueltas para llevar de tope a tope el volante.

Los frenos eran a discos ventilados en las cuatro ruedas con un diámetro de 288 milímetros para los discos delanteros y de 297 milímetros para los discos traseros. Los neumáticos delanteros eran de la medida 215/70 x 15 pulgadas VR mientras que los traseros eran 225/70 x 15 pulgadas VR. Las llantas delanteras eran de 7 pulgadas y media de diámetro y las traseras de 9 pulgadas.

La carrocería fue diseñada por Pininfarina y era de solo dos plazas ubicándose el motor por detrás del habitáculo, por eso era central por estar por delante del eje trasero. El chasis era del tipo tubular y el peso de la Ferrari BB 512 de 1979 era de 1.515 kilogramos en vacío.

Según los datos que se manejaban en la época solo ingresaron al país unas 3 unidades. Casi todas terminaron en manos de coleccionistas de automóviles. Las Ferrari, para el año 1979, eran vehículos muy caros para el mercado automotriz argentino. Además no era un automóvil deportivo apto para una buena parte de las calles y rutas de Argentina. Aunque en parte sigue siéndolo, y de tener la suerte de poseer una Ferrari, hay que tomar ciertos recaudos a la hora de planificar el camino por el cual circularemos.

A ciencia cierta no sé cuántas Ferrari ingresaron en el año 1979, a Argentina, cuando se abrió la importación. Gracias a que la empresa Fiat Cóncord me enviara la gacetilla de prensa y cuatro fotografías en blanco y negro, con el mismo fin, es que pude armar esta nota. La gacetilla está fechada en junio de 1979 es decir 37 años atrás en el tiempo. Las fotos parecen estar tomadas en alguno de los parques del barrio de Palermo de la ciudad de Buenos Aires.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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