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Wednesday, March 30, 2016

Austin Seven, otro auto popular

La idea del modelo Seven fue de Herbert Austin. Lo anunció en enero de 1922 en la comida anual de Birmingham Motor Cycle Club. Ese anuncio, a muchos le pareció inoportuno. Porque afirmó que comprar el auto que produciría lograría disuadir a los usuarios de sidecar de usar semejante vehículo. En julio de 1922 presentó el Austin Seven.

Austin Seven tourer del año 1931.


La creación del Seven fue la vuelta que encontró sir Herbert Austin (título nobiliario por sus méritos como proveedor de material militar) para salvar a su empresa: la Austin Motor Company. Empresa que tenía una administración controlada. La presión de Austin fue tal que patentó el proyecto del Seven con la intención de fabricarlo por su cuenta si el consejo administrativo no lo aprobaba.

Para el inicio del verano del año 1920, Herbert Austin, tenía casi completamente desarrollado el proyecto de lo que sería el Austin Seven del año 1922. Para realizar el nuevo proyecto contó con la ayuda de un joven diseñador. Y con este nuevo automóvil es que presionó a la administración de la Austin Motor Company para producirlo en la empresa.

Esa administración, que controlaba la empresa Austin, tan poco creía en la viabilidad del proyecto que le otorgó un royalty de dos guineas por cada Austin Seven vendido. Con el consentimiento de la administración, Herbert Austin, tuvo vía libre para desarrollar su nuevo automóvil.

Pese a que para el año 1922, toda Europa, estaba en una situación económica que trataba de recuperarse de una larga crisis. Eso no fue impedimento para que hubiera una marcada necesidad, de los potenciales clientes, por adquirir nuevos automóviles.

Eso creó un mercado, especialmente en Francia y Gran Bretaña, de empresas que se dedicaron a la fabricación de automóviles ligeros y cyclecars. Básicamente eran vehículos con motores monocilíndricos o bicilíndricos refrigerados por aire, que eran derivados directos de las motocicletas. Con lo cual la transmisión era por cadena o correa.

Eran vehículos con deficiencias y sin diferencial. Lo que no los hacía fiables a largo plazo. Tampoco esas pequeñas empresas estaban en condiciones de brindar la asistencia técnica de las unidades comercializadas. Todo eso les jugó en contra. Estas condiciones son las que favorecieron el éxito del Austin Seven. Que sí tenía diferencial y frenos en las cuatro ruedas.

Desde el año 1922 hasta el año 1939 se produjeron unas 300.000 unidades del Austin Seven en variadas versiones. Básicamente era un automóvil de cuatro plazas, dos para adultos, las delanteras, y dos traseras para menores, que no impedía transportar a dos adultos. Pero hubo versiones taxis de una sola plaza o versiones aerodinámicas para batir récords en la famosa pista de Brooklands.

Si bien las 300.000 unidades producidas, en Gran Bretaña, parecen pocas comparadas con los más de 15 millones del Ford T, en Estados Unidos, fueron muchas. Tanto que se considera al Austin Seven como el Ford T inglés porque logró motorizar al pueblo.

Pero el éxito estuvo centrado en Gran Bretaña y cuando se produjo bajo licencia en otros países no tuvo la aceptación esperada. En Francia llevó la marca Rosengart, en Alemania, Dixi y más tarde  BMW (Bayerische Motoren Werke) y en Estados Unidos, Bantam.

El momento oportuno que pasaba en Gran Bretaña logró ser la base del éxito del Austin Seven. Lo que sucedía en esa época, en la isla británica, recién ocurriría tiempo bastante más tarde en los demás países de la región.

Uno de los logros del Austin Seven fue superar la barrera de las 100 millas por hora (160,93 kilómetros por hora) para un automóvil de solo 750 centímetros cúbicos. Aunque la primera versión del Seven tenía un motor más chico. Su motor de cuatro cilindros en línea tan solo tenía 696 centímetros cúbicos.

El diámetro de los cilindros era de 54 milímetros y la carrera de los pistones era de 76,2 milímetros. El reducido tamaño del diámetro de los cilindros era por un tema fiscal. Por aquellos años la tasa fiscal de un automóvil estaba regida por el tamaño del diámetro de sus cilindros.

La carrocería básica del Austin Seven era tourer que tenía cuatro plazas con parabrisas y capota de lona de dos puertas. Salió con un precio de 225 libras, a mitad del año 1922. Pero para diciembre de ese mismo año, y luego de una visita a Estados Unidos de Herbert Austin, para ponerse al día en la producción en grandes series, el precio cayó a 165 libras.

La diferencia con una motocicleta o cyclecar de la época era de unas 20 a 50 libras. Con lo cual el valor de un Austin Seven, cero kilómetro, estaba casi igualado y eso atrajo a compradores de última hora. La competencia del Seven era nula porque sus rivales estaban por encima del precio mencionado.

Para el año 1923 la Austin Motor Company producía 200 unidades del Seven que se vendían de inmediato. Para el año 1925 se modificó la carrocería ampliándosela y con un mejor instrumental. Casi de inmediato se le montó un nuevo motor de 747 centímetros cúbicos. Ahora el diámetro de los cilindros pasó a ser de 56 milímetros.

Para ese momento de la historia del Austin Seven el chasis desnudo costaba 120 libras. Para tener una idea la versión tourer con pintura horneada en un solo color, azul, costaba 155 libras. El carrocero Gordon England hizo versiones deportivas como el tipo Brooklands que valía 265 libras. Estas unidades traían un certificado que garantizaba la posibilidad de alcanzar las 80 millas por hora 128,75 kilómetros por hora).

Para el año 1928, y ante la competencia del Clyno Century, que se vendía a 112 libras, la Austin Motor Company redujo el precio del chasis del Seven a 92 libras y la versión tourer a 125 libras. Ya para esa época habían salido las carrocerías metálicas, algunas realizadas por Gordon England por un acuerdo del año 1926.

En el año 1927 se calculaba que el 70% de los automóviles utilitarios que circulaban por Gran Bretaña eran Austin Seven. Para esa época la empresa Austin Motor Company fabricó 38.000 unidades de las cuales 20.000 correspondían a todas las versiones del Seven. En la fotografía vemos un Austin Seven tourer del año 1931 que la tomé de la Enciclopedia Salvat del Automóvil editada en Argentina en el año 1976.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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Saturday, January 30, 2016

Nacimiento del autódromo de Monza

Muchos fierreros que les gustan las carreras de automóviles conocen de sobra el autódromo de Monza en Italia. Pero, ¿cuántos de ellos conocen cómo nació el trazado? ¿Y por qué se lo construyó a principios de los años veinte? Hoy veremos cómo nació el autódromo de Monza y cuáles fueron las primeras competencias disputadas.

El primer afiche del Circuito de Milán en septiembre de 1922,
cuando todavía no era el autódromo de Monza.


Las primeras carreras de automóviles se comenzaron a desarrollar a finales del siglo XIX y se realizaron en rutas abiertas. Todavía no existían los circuitos donde corrieran los autos de carrera. Estos lo hacían en rutas. Fueron varios los accidentes mortales que se produjeron en esas rutas en las primeras carreras. Carreras que eran de una ciudad a otra en distintos países de Europa.

En Gran Bretaña los accidentes ruteros obligaron al gobierno inglés a dictar una ley que prohibió las carreras de autos en ruta. Había nacido el circuito o pista de carreras. Es así como nace el circuito de Brooklands famoso por pruebas de resistencia e intentos de batir récords. De toda Europa continental iban a Brooklands a correr. El circuito había sido inaugurado en junio de 1907. Vean que temprano ya había una pista muy importante en un país europeo.

Largada del Gran Premio de Italia el domingo 10 de septiembre de 1922.
Con el número 18, Bordino, al mando de un F.I.A.T.

Aunque en el continente las carreras en ruta siguieron por muchos años más. Desde el nacimiento mismo de la industria automotriz se tomó a las carreras de autos como una manera de publicitar los autos fabricados. No solo para mostrarlos y venderlos, sino para darlos a conocer a la opinión pública. También los diarios de la época jugaron un papel importante en muchas carreras entre ciudades. Las financiaban y les servía para vender más ejemplares en los kioscos.

Como se ve nada es nuevo en el mundo de los negocios de autos, publicidad y medios de difusión. Claro que la tecnología, y los autos, han cambiado, y mucho, en los últimos 130 años. Esto lo digo porque el viernes 29 de enero de 1886, Karl Benz, obtenía la patente de su triciclo con motor de combustión interna. Esta fecha es considerada el nacimiento del automóvil. Aunque por aquellos años se les decía carruajes sin caballos.

En la foto el inicio simbólico de las obras del autódromo de Monza.
Felice Nazzaro, Vincenzo Lancia y Eugenio Silvani fueron los pilotos
que, en representación de los demás corredores italianos,
iniciaron simbólicamente las obras de construcción. 

En Italia las cosas habían cambiado mucho, en la industria automotriz, luego de finalizada la Primera Guerra Mundial. Al producirse el estallido bélico en Europa la industria automotriz, instalada en el norte de Italia, estaba a la cabeza en materia de vehículos de uso militar. Una de las empresas líderes en la materia era la F.I.A.T. (Fabbrica Italiana Automobili Torino), así como sigla con puntos, como era conocida la marca turinesa en un principio.

Antes que estallara la guerra la F.I.A.T. había estado vendiendo sus camiones 18 BL a los gobiernos de Grecia y Rusia. Por eso cuando estalla la guerra era la empresa automotriz que mejor posicionada estaba, de toda Europa, para fabricar equipos bélicos. Esto le significó una expansión notable durante los cuatro años que duró la guerra. Pero no solo le fue bien a F.I.A.T., sino que también arrastró a las demás empresas automotrices italianas.

El plano del autódromo de Monza con sus dos trazados: el circuito rutero
y la pista peraltada. Se aprecia la cantidad de caminos adyacentes
a lo que era el parque de Monza
 
La F.I.A.T. fue una de las pioneras en entender que las carreras de autos eran una excelente publicidad para vender sus autos. Aunque estos solo fueran taxis para una ciudad europea. Eso hizo crecer mucho a la industria italiana en el norte del país. Las ciudades de Milán y Turín fueron las sedes para el mayor desarrollo de la industria automotriz italiana. Ese es uno de los porqués el circuito de Monza se construyó en Lombardía.

Para el año 1922 la situación política y social de Italia era complicada y que terminó con la llegada al poder del fascismo. Ya conocemos que pasó con los fascistas, Italia y la Segunda Guerra Mundial. Volvamos al año 1922 y las condiciones de las rutas en Italia. Estaban destrozadas y seguir corriendo en ruta abierta era un grave problema.

En las dos fotos vemos la construcción de las curvas peraltadas.
Arriba: la estructura metálica del peralte. Abajo: la construcción de la
curva sur de la pista ovalada del autódromo de Monza.

La situación económica no era la mejor por la que pasaba Italia, pero al director del Automóvil Club de Milán, Arturo Mercanti, se le ocurrió la idea de construir un autódromo. Contó con el apoyo de Silvio Crespi, presidente de la misma institución. Claro que para eso se pusieron de acuerdo con la Obra Nacional de Combatientes. Ellos habían sido la institución a la que se le había asignado el parque real de Monza.

La idea de usar este predio era que estaba cerca de la capital de Lombardía: Milán. El primer nombre que tuvo el circuito fue: Circuito de Milán (Milano). Así reza en el primer afiche que fuera diseñado por Aldo Mazza para las carreras que se corrieron en septiembre de 1922.

El trencito en plena construcción del circuito rutero del Circuito de Milán,
luego conocido como autódromo de Monza.

Para realizar la construcción del circuito-pista fue constituida la Società Incremento Automobilismo e Sport con capital de bienes privados en su totalidad. El encargado del proyecto fue el arquitecto Alfredo Rosselli. Él diseñó, por indicación de los promotores el autódromo de dos trazados. Uno era una pista en forma de óvalo con dos curvas peraltadas y largas rectas. Mientras el otro circuito era rutero. La pista medía 4.500 metros de largo y el circuito rutero era de 5.500 metros de distancia. Sumando los dos circuitos se llegaba a los 10 kilómetros exactos por vuelta.

En teoría la pista con las curvas peraltadas permitía encararlas a unos 190 kilómetros por hora. Entre las imágenes hay un plano con el trazado de los dos circuitos, tanto la pista como el circuito rutero. También se aprecia la cantidad de caminos que tenía el parque de Monza. Eso facilitaba el acceso del público para presenciar las carreras disputadas en el lugar.

La playa de estacionamiento del autódromo de Monza el domingo 3 de 
septiembre de 1922 cuando se inauguro el trazado con 
el Gran Premio de Vetturettes. 

Las obras se iniciaron con la presencia simbólica de los grandes corredores de la época como Felice Nazzaro, Vincenzo Lancia y Eugenio Silvani. Estos en representación de los corredores italianos dieron, simbólicamente, el inicio a la construcción del autódromo de Monza en la primavera del año 1922. En tan solo 100 días los dos trazados estuvieron finalizados, lo que fue un tiempo récord para semejante obra emprendida. Fue la primera vez en el mundo que se encaraba la construcción de un circuito-pista.

La primera carrera disputada fue el Gran Premio de Vetturettes (autos ligeros) el domingo 3 de septiembre de 1922. En esta primera carrera del Circuito de Milán se impusieron por mayoría los Fiat 803 que era máquinas de 1.500 centímetros cúbicos de cilindrada. Los pilotos italianos que llegaron en los primeros cuatro puestos fueron Bordino, Giaccone, Lampiane y Salamano.

Bordino logró una media de 134,006 kilómetros por hora y alcanzó más de 145 kilómetros por hora en su vuelta más rápida. Pero la frutilla del postre se correría al domingo siguiente: 10 de septiembre. Cuando se disputó el Gran Premio de Italia con participantes de otros países europeos. Para esta ocasión se usó la suma de la pista peraltada más el circuito rutero. De esta forma la vuelta tenía una distancia de 10 kilómetros y la carrera se disputó a lo largo de 80 vueltas.

En la fotografía vemos a los mecánicos de la F.I.A.T.: Bruno, Mercante,
Bazzi, Carignano y Ferretti durante las sesiones de
entrenamiento en el autódromo de Monza.

La cantidad de público que asistió a la carrera fue de más de 100.000 espectadores, pese a que una fuerte lluvia cayó ese domingo 10 de septiembre. Solo ocho máquinas largaron la carrera. Los pilotos eran Nazzaro, Bordino y Giaccone con F.I.A.T.; Meregalli y Alfieri Maserati con Diatto; De Vizcaya con Bugatti; Heim y Sihal con Heim, una marca alemana aparecida en el año 1921.
Bordino fue el puntero de toda la carrera con un Fiat y seguido por Nazzaro. La audiencia se deliró con la actuación de Bordino que con ese apoyo logró un promedio de 139,855 kilómetros por hora.

El récord de vuelta lo tuvo a 146,938 kilómetros por hora y tardó 4 minutos y 5 segundos en completar el trazado de 10 kilómetros. En segundo lugar llegó Nazzaro a casi ocho minutos de distancia y el tercero en arribar a la meta fue De Vizcaya con tres vueltas menos. Los F.I.A.T. tuvieron el total liderazgo de la carrera, la segunda en disputarse en el autódromo de Monza.

Al otro día el diario francés “Le Petit Parisien” publicó el siguiente texto: “Las últimas competencias han demostrado que nada se puede hacer contra las máquinas de la F.I.A.T., cuyo diseño, según los técnicos más autorizados, está adelantado por lo menos un año al de todos los autos rivales”.

El trencito del autódromo de Monza que transportaba a los
espectadores de una parte a otra del circuito lombardo.

Entre las cosas que tenía el autódromo de Monza estaba un trencito que transportaba a los espectadores de una parte a otra del circuito lombardo. Hay dos fotografías donde se puede ver ese pequeño tren. En una en plena construcción del circuito rutero y otra donde se ve cómo transportaba los espectadores del autódromo de Monza.

Ahora conocen cómo fue la construcción del autódromo de Monza. También porqué se lo creó y sus primeras dos carreras disputadas a tan solo 100 días de haberse comenzado su construcción. Luego las décadas harían famoso al circuito que fue conocido inicialmente como Circuito de Milán. Las fotografías que ilustran esta nota fueron tomadas de la Enciclopedia Autorama publicada en Argentina en el año 1968.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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