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Sunday, March 6, 2016

Las versiones del Fiat 600 de Argentina

El Régimen Automotriz de Argentina permitió que muchas empresas automotrices extranjeras comenzaran a fabricar automóviles en el país a partir de 1960. Entre las empresas, ya instaladas en Argentina, estaba Fiat Someca, posteriormente Fiat Concórd, fabricando maquinarias, motores y tractores. Así nace la posibilidad, de armar primero, y luego de fabricar el Fiat 600 en la provincia de Buenos Aires y Córdoba. Hoy veremos las distintas versiones del Fiat 600 desde el año 1960 hasta el año 1982.

Fiat 600 a secas el primero en ser armado en Argentina.
La fotografía corresponde a un folleto de Estados Unidos,
pero el modelo era similar al argentino en el año 1960.

El primer modelo armado con partes traídas desde Italia fue el Fiat 600 a secas y se lanzó al mercado local el 8 de abril de 1960. Las carrocerías se armaron en la planta de la localidad de Caseros en la provincia de Buenos Aires. Mientras que los motores se armaron en la localidad de Ferreyra en la provincia de Córdoba. Esta versión del Fiat 600 se produjo entre los años 1960 y 1962.

Cuando aparece el Fiat 1500 en el año 1963 la producción de los 600 pasó a la nueva planta de la empresa Fiat Concórd en la localidad bonaerense de El Palomar. Actualmente esta fábrica pertenece al Grupo PSA de Francia. Donde se producen los Peugeot y Citroën argentinos.

Fiat 600 D fabricado entre 1962 y 1965 por Fiat Concórd en Argentina.
Fotografía de la revista Parabrisas
número 18 de mayo de 1962.

En el año 1962 aparece una nueva versión local: el Fiat 600 D. Este modelo se lo produjo entre los años 1962 y 1965. La gran diferencia del 600 D con el modelo anterior fue el aumento de la cilindrada y potencia de su motor. El siguiente modelo presentado en abril de 1965 fue el Fiat 600 E que se lo fabricó hasta el año 1970.

Aunque hubo una versión posterior al Fiat 600 E que fue el Fiat 600 F. Pero no he podido averiguar con exactitud entre qué años se lo fabricó. Según mis estimaciones fue entre 1969 y 1970. Este último año marca la aparición de una nueva versión en noviembre de ese año mencionado: el Fiat 600 R.

Lo más significativo entre estos modelos era el aumento de la potencia y algunos cambios de ornamentos, paragolpes o faros. El resto seguía siendo igual desde el año 1960 cuando se los comenzó a armar en Argentina. El último modelo de 600 significó para este automóvil italiano el mayor cambio: su nuevo motor derivado del Fiat 133.

Fiat 600 E segunda serie de los años 1967 a 1970.
Fotografía tomada de una publicidad del concesionario Sergi publicada
en la revista Automundo 103 del 25 de abril de 1967.
 

Entre los años 1970 y 1977 se fabricó el Fiat 600 R y a partir de julio de 1977 es presentado en sociedad el Fiat 600 S, el último de los fabricados en Argentina. Esto se produjo hasta mayo de 1982. Se lo discontinúa, junto al Fiat 133, con la aparición, importado desde Brasil, del Fiat 147.

Ahora veamos los motores que tuvieron los Fiat 600 a lo largo de su producción en Argentina. Los motores siempre fueron de cuatro cilindros en línea longitudinales de ubicación trasera y todos los modelos refrigerados por agua. El primer motor era de 633 centímetros cúbicos con una potencia 28,5 HP a 5.000 revoluciones por minuto. La relación de compresión era 7,5:1 y el diámetro de los cilindros de 60 milímetros y la carrera de los pistones de 56 milímetros.

Fiat 600 R de los año 1970 a 1977.
Fotografía tomada de una publicidad publicada a
mediados de los años setenta en Argentina.
 

El Fiat 600 D tiene el primer aumento de cilindrada y potencia. Pasa a tener 767 centímetros cúbicos con una potencia de 32 HP a 4.800 revoluciones por minuto y la relación de compresión era la misma que el motor anterior. En cambio el diámetro de los cilindros era de 62 milímetros y la carrera de los pistones era de 63,5 milímetros.

El Fiat 600 E sigue con la misma cilindrada pero con un aumento de la potencia a 36 HP con 5.200 revoluciones por minuto. El diámetro de los cilindros pasa a ser de 62,4 milímetros y la carrera de los pistones a 66 milímetros. La relación de compresión aumenta a 7,7:1.

Con la aparición en noviembre de 1970 del Fiat R se hicieron cambios pero más de maquillaje que otra cosa el motor tenía la misma cilindrada y potencia. El único cambio era que la relación de compresión era 7,8:1.

Fiat 600 S fabricado entre los años 1977 y 1982.
Fotografía tomada de la revista Su Auto número 30 de agosto de 1982.

El motor del Fiat 600 S será el de mayor cilindrada, 843 centímetros cúbicos, con una potencia 32 CV DIN a 4.800 revoluciones por minuto. El diámetro de los cilindros era de 65 milímetros y la carrera de los pistones de 63,5 milímetros. La relación de compresión era de 7,4:1 lo que le permitía usar nafta común.

La gran diferencia de este motor, que derivaba del Fiat 133, era que tenía mejor aceleración que los motores anteriores y un menor consumo de combustible. Aunque tenía menos caballos de potencia que el motor de 767 centímetros cúbicos.

En la carrocería el gran cambio se produce en el año 1965 cuando Fiat Concórd lanza el 600 E con las puertas que abrían contra el viento, en cambio de la conocidas puertas suicidas de apertura a favor del viento. El cambio entre el Fiat 600 y el Fiat 600 D fue que las puertas comenzaron a traer ventiletes.

Tablero del Fiat 600 D de 1962.
Fotografía de la revista Parabrisas
número 18 de mayo de 1962.
También el 600 D tenía los paragolpes con las características defensas de los años sesenta. Con la aparición de la segunda serie del 600 D en agosto de 1964 se incorporó en el motor un sistema de filtrado de aire doble con filtro en baño de aceite y de papel. El sistema de refrigeración pasó a ser sellado con recipiente de recuperación y el uso de líquido refrigerante.

El volante dejó de ser de color marfil para pasar al color negro y la bocina a accionarse mediante un aro metálico. Antes, en el modelo Fiat 600, se accionaba con un botón central en el volante. La segunda serie del Fiat 600 D incorporó la conocida traba de volante y contacto marca Neiman. Anteriormente la llave de contacto estaba ubicada en el tablero en la parte central.

Hubo una segunda serie del Fiat 600 E presentado en los inicios del año 1967 con nuevas llantas ventiladas, nuevas ópticas delanteras más grandes y el escudo de la trompa, ahora cuadrangular, con solo dos baguetas en cambio de las 6 anteriores.

Tablero del Fiat 600 R de 1970.
Fotografía tomada del manual de usuario del Fiat 600 R.
 
El tablero del 600 E, en el año 1970, se cambia por uno más moderno y de forma rectangular. Este tablero se usará en los modelos E, R y S hasta el final de la producción. El Fiat 600 R trajo un nuevo volante con dos rayos de aluminio pulido que también quedará hasta el último modelo producido.

Con el correr de los años el Fiat 600 argentino perdió las baguetas en los laterales y cromados. Tanto que en el año 1981 el Fiat 600 S trajo los aros de los faros delanteros y traseros de material plástico de color negro. Si bien fue ganando una mayor gama de colores en su carrocería.

Las llantas perdieron las clásicas tazas cromadas para pasar a tener llantas ventiladas de aire deportivo, esto se comenzó a ver en el Fiat 600 R y S. La historia cuenta que el último modelo de Fiat 600 S fue el 300.000 y fue sorteado entre los empleados de Sevel Argentina (Sociedad Europea de Vehículos para Latinoamérica).

Según los datos aportados por ADEFA (Asociación de Fábricas de Automotores) se produjeron entre 1960 y 1982 316.254 unidades. Les dejo las unidades fabricadas por años según datos de ADEFA: 1960-1967, 77.793; 1968, 18.096; 1969, 24.246; 1970, 24.611; 1971, 22.057; 1972, 19.387: 1973, 18.969; 1974, 21.666; 1975, 18.844; 1976, 14.030; 1977, 11.389; 1978, 6.351; 1979, 5.610; 1980, 7.251; 1981, 2.872 y 1982, 1.025.

Hemos repasado las distintas versiones del Fiat 600 que se produjeron en Argentina entre los año 1960 y 1982, cuando de decidió dejar de producir por el lanzamiento del Fiat 147 en abril de 1982. La fotografía del Fiat 600 corresponde al modelo que se exportaba a Estados Unidos. Era similar al modelo que se armó en Argentina y el folleto me lo facilitó Iván Boiero Sutter, colaborador y seguidor de Archivo de autos.

Las demás fotografías fueron tomadas de distintas publicaciones que se aclaran en los respectivos epígrafes. Algunas son extractos de publicidades y otras de notas publicadas oportunamente en Archivo de autos.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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Sunday, February 28, 2016

Fiat 600, un auto mundial

Hoy el término de auto mundial ya está internalizado en los que conocen de cerca el mundo del automovilismo. Pero a mediados de la década del cincuenta no era un término tan usual. Si bien antes habían existido autos con características similares, pero no tan masivas, en distintos países, en cuanto a fabricación. Hablamos del Fiat 600 presentado por Fiat SpA (Società per Azioni) en el año 1955 para reemplazar al mítico Fiat 500, más conocido como Topolino.

Fiat 600 del año 1955 para el mercado escandinavo.
Fotografía tomada de un folleto de época de la empresa Fiat SpA.


Aunque el reemplazo no fue precisamente para la misma categoría, o segmento del mercado automotriz, y dos años más tarde, 1957, la empresa turinesa lanzó el Fiat Nuova 500 con un motor de dos cilindros y refrigerado por agua. Pero claro este nuevo automóvil nunca tuvo el éxito del Fiat 600.

Se lo fabricó en varios países. Desde su tierra natal en Italia, pasando por países como Alemania (como Neckar o NSU-Fiat), España (como SEAT (Sociedad Española de Automóviles de Turismo)), Austria (como Steyr), Yugoslavia (como Zastava), Turquía, URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) (como ZAZ en este caso era una adaptación) y por supuesto en Argentina de la mano de Fiat Concórd.

Fiat 600 D del año 1960 para el mercado francés.
Fotografía tomada de un folleto de época de la empresa Fiat SpA.

También se lo armó en algunos países como Colombia, en este caso era la versión yugoslava del Fiat 600, el Zastava 750. Por supuesto que se lo exportó desde Italia a países como Estados Unidos, Suecia y Francia, por mencionar algunas naciones.

Las diferentes  versiones se denominaron, o con la marca Fiat, o con una marca local, según los acuerdos de fabricación, o armado, que hizo la Fiat de Italia. Lo cierto que el Fiat 600 logró llegar a muchos mercados con cilindradas y potencias diferentes. Incluso en algunos países se lo fabricó muchos años luego de discontinuado en Italia, como sucedió en Turquía, que era la fábrica Zastava de Yugoslavia trasladada cuando estalló la guerra de los Balcanes en Serbia.

Fiat 600 cabriolet del año 1958 vendido en el mercado alemán.
Fotografía tomada de un folleto de época.

En un principio el Fiat 600 tenía un motor de cuatro cilindros en línea de ubicación longitudinal trasera con una cilindrada de 633 centímetros cúbicos con una potencia de 21,5 HP a 4.600 revoluciones por minuto. La relación de compresión era de 7:1 y el diámetro de los cilindros de 60 milímetros y la carrera de los pistones de 56 milímetros.

En el año 1960 sale en Italia el Fiat 600 D con una cilindrada de 767 centímetros cúbicos con una potencia de 32 HP SAE a 4.500 revoluciones por minuto con un diámetro de los cilindros de 62 milímetros y una carrera de los pistones de 63,5 milímetros. En Argentina recién dos años más tarde sería presentado el Fiat 600 D. Para el año 1960 se estaba presentando en el país la primera versión del Fiat 600.

Vistas del interior del habitáculo, trompa, cola y transparencia de perfil del
Fiat 600 del año 1958 vendido en Estados Unidos. Fotografías tomadas
de un folleto de época de la empresa Fiat SpA.

El modelo del año 1955 tenía algunas particularidades con el modelo que conocimos en Argentina. Primero los faros de giro estaban montados sobre los guardabarros delanteros. Los vidrios de las puertas eran corredizos y no levadizos. Tampoco tenía ventilete cómo si trajeron los Fiat 600 D. Cuando se le colocan vidrios levadizos en el ángulo superior trasero de las puertas tenía un deflector de acrílico, al no traer ventilete en la parte delantera de la puerta.

El tablero era muy sencillo en las primeras versiones lo mismo que el volante de dos rayos. Ni siquiera tenía en los modelos iniciales las luces testigos en el torpedo del tablero. Esto era porque desde el vamos fue pensado como un automóvil utilitario.

Tablero, apertura de puertas suicidas, ventanillas corredizas y
bolsas en las puertas del Fiat 600 1955 para el mercado de Suecia.
Fotografía tomada de un folleto de época de la empresa Fiat SpA.

Dante Giacosa fue el diseñador del Fiat 600, el Fiat Nouva 500, el Fiat 600 Multipla, un derivado del 600 y había participado en el proyecto del Fiat 500 A, conocido como Topolino. Es decir que Giacosa sabía muy bien que era un auto utilitario de un uso, básicamente, urbano.

Con el correr de los años la empresa Abarth, íntimamente asociada a la Fiat, hizo una versión especial del motor del Fiat 600. Se comercializó como Fiat Abarth 850 T.C. (Turismo Competizione), incluso se exportaron a Estados Unidos.

Dos tableros de Fiat 600. El de arriba del Fiat 600 D de 1960 importado
a Francia y abajo del Neckar Jagst fabricado en Alemania en el año 1971.
Fotografías tomadas de folletos de la época.

El motor era de 847 centímetros cúbicos de cilindrada con una potencia de 57 HP a 5.800 revoluciones por minuto. Hubo una versión de 64 caballos con el mismo motor. La relación de compresión era de 9,8:1 y el diámetro de los cilindros de 62,9 milímetros y la carrera de los pistones de 69 milímetros. Claro que este modelo venía con freno a disco en las ruedas delanteras. Externamente no se diferenciaba del Fiat 600 correspondiente al año 1962, cuando se lo comenzó a ofrecer.

Pero el Fiat 600 tuvo sus variantes o derivados. En el año 1956 fue presentado el Fiat 600 Multipla, automóvil que ya vimos en Archivo de autos, como una variante de cuatro puertas de la plataforma del 600, incluso con su mismo motor. Uno de los distintos fue ser taxi en las grandes ciudades de Italia. Se lo fabricó en algunas partes del mundo, pero en mucha menor escala que al Fiat 600.

De arriba, abajo: SEAT 600 de 1962 de España, Zastava 750 de 1963 de Yugoslavia, Neckar Jagst 2
de 1971 de Alemania y Fiat 600 de 1976 de Argentina.
Fotografías tomadas de folletos de la época

Para el mercado de Estados Unidos, por ejemplo, y diseñado por Ghia se hizo el Fiat Jolly 600. Que no era otra cosa que un 600 playero. En algunas partes del mundo, con clima cálido, se usaron como taxi. En la actualidad en Argentina hay una empresa que se dedica a “cortar” Fiat 600 y realizar esta versión. Claro que a un costo que supera los 20.000 dólares.

Otra versión, o derivado, del Fiat 600, fue el SEAT 800. La empresa SEAT y Carrocerías Costa llevaron a cabo este modelo de Fiat 600, pero de cuatro puertas. Dado el armado artesanal del SEAT 800 se produjeron muy pocas unidades. Las carrocerías del SEAT 600 viajaban hasta el establecimiento de Costa en la ciudad de Barcelona. Ahí se cortaba el piso y el techo para proceder a su alargamiento.

Dos vistas del SEAT 800 fabricado en España por SEAT y Carrocerías Costa
 entre 1963 y 1967. Fotografías de la época.

Una vez hecho este armado nuevo las carrocerías, del ahora SEAT 800, volvían a la planta para terminar su armado. Este mecanismo artesanal no logró superarse y de ahí la baja cantidad de unidades fabricadas entre los años 1963 y 1967. Lo que me queda la duda es si todos los modelos salieron con las puertas suicidas que corresponde a las primeras versiones del Fiat 600.

El destino, al igual que el Fiat 600 Multipla, fue esencialmente usarlo de taxi en ciudades como Madrid. Hace unos años se formó un club de propietarios de SEAT 800 con el fin de recuperar las unidades con vida. Más o menos se sabe de unas 250 unidades restauradas y en funcionamiento en España. No deja de ser una rareza esta versión del Fiat 600.

Arriba: Fiat 600 Multipla y abajo Jolly 600 ambas versiones para el
mercado de Estados Unidos. Fotografías tomadas de folletos de la época.

Otra rareza es la que hicieron los rusos para la marca ZAZ. Así el ZAZ 965 se lo fabricó en la vieja URSS basado en el Fiat 600 pero con un diseño de carrocería muy diferente, más parecido a los automóviles rusos. Incluso el motor nada tenía que ver con Fiat. Era un motor de cuatro cilindros en V refrigerado por aire. Pero algunas partes mecánicas como dirección, transmisión y suspensión trasera era una copia del Fiat 600. En cambio en el tren delantero usaron barras de torsión.

Se lo fabricó entre los años 1960 y 1969. En un principio se denominó ZAZ 965 y a partir del año 1965, ZAZ 965 A, con el aumento de la cilindrada y potencia del motor V4 refrigerado por aire. Fue reemplazado en la URSS por el ZAZ 966 con una carrocería totalmente diferente que era una copia del NSU Prinz 4.

ZAZ 965 del año 1965 fabricado en la URSS copiando partes del Fiat 600.
Fotografía de la época.

El Zastava 750 era la versión yugoslava del Fiat 600 D, por eso la denominación, por el aumento de la cilindrada del motor. Se lo fabricó desde el año 1960 hasta el año 1985, ya en Serbia, luego de las guerras en la zona de los Balcanes. Tenía mejoras en el sistema de freno con respecto a la versión italiana. Luego en Turquía la fabricación, del Zastava 750 continuaría hasta el siglo XXI.

En Alemania, gracias a un viejo acuerdo, entre las empresas Fiat y NSU, se fabricó una versión del Fiat 600 bajo la marca Neckar. El modelo se llamó Jagst y la empresa era conocida como NSU-Fiat. Fueron varios los modelos de la marca italiana que se fabricaron bajo licencia en Alemania. El acuerdo comercial de ambas empresas europeas se remonta a 1929.

Fiat Abarth 1000 en plena competición. Versión de uso exclusivo para carreras
de automóviles. Fotografía tomada de la Enciclopedia Salvat del Automóvil.

Desde el año 1957 se comenzó a fabricar el Neckar Jagst que era la versión alemana del Fiat 600. También se hizo otra versión sobre el diseño del cabriolet y la cupé diseñada por Vignale como Neckar Riviera, que tenía la mecánica del Fiat 600. Es un paralelo del Fiat 770/800 de Argentina. Más tarde con el aumento de la cilindrada se pasó a llamar Neckar Jagst 2.

Para finalizar con las versiones del Fiat 600 les mencionaré una que hizo la empresa Abarth, diferente a la mencionada con anterioridad. Esa versión se llamó Fiat Abarth 1000 y se usó para competencias, no para auto de calle. El motor tenía una cilindrada de 982 centímetros cúbicos con una potencia de 80 CV DIN a 7.600 revoluciones por minuto y con caja de cinco velocidades.

Transparencia del Fiat 600 del año 1958 tomada de
un folleto para el mercado de Alemania.

De este modelo vi en ExpoCar 2015, exposición realizada en la localidad de General Rodríguez, en la provincia de Buenos Aires, el domingo 20 de septiembre de 2015, una réplica del Fiat Abarth 1000. Realmente es impresionante, tanto que la tapa del motor no puede cerrar por el tamaño del motor. Además de tener en la trompa un radiador de aceite.

Esto ha sido un repaso a las versiones del Fiat 600 que se fabricaron, o comercializaron, en distintas partes del mundo. Seguramente faltan algunas pero como primer paso para conocer los Fiat 600 en el mundo es un avance. Gracias a la colaboración de Iván Boiero Sutter es que pude ilustrar esta nota con la variedad de modelos. Salvo la fotografía del Fiat Abarth 1000 que la tomé de la Enciclopedia Salvat del Automóvil.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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Monday, February 8, 2016

Multipla, un Fiat 600 para 6 personas

El Fiat 600 fue creado por Dante Giacosa y presentado en el año 1955. Un año más tarde era presentado el Fiat 600 Multipla, un derivado del 600 con tres filas de asientos y la capacidad de transportar 6 personas. Algunos historiadores consideran al Multipla con el primer monovolumen producido por la industria automotriz en el mundo. Lo cierto que era una versión un tanto rara del Fiat 600 y que fue usada como taxi en muchas ciudades de Italia, por ejemplo Turín.

Fiat 600 Multipla con los faros delanteros de luz de posición de
forma redondeada. Gentileza de Ivan Boiero Sutter.


El Fiat 600 Multipla se fabricó entre los años 1956 y 1966. Solo se produjo en Italia y algunas unidades llegaron a Argentina. De hecho esta nota la escribí porque una seguidora de Archivo de autos está restaurando un modelo del año 1958. Así que espero que los datos y las imágenes le sirvan para la recuperación de su Fiat 600 Multipla.

La mecánica era la misma del Fiat 600 y compartían la misma plataforma, con la misma distancia entre ejes, con un largo mayor por tener la trompa más lanzada para poder tener las dos plazas delanteras. La particularidad mayor del Multipla era la tener tres filas de asientos que eran plegables. Tanto que podía convertirse en un furgón de carga. Hubo versiones furgón y camioneta en Italia basados en el Fiat 600 Multipla.

Una de las aplicaciones del Fiat 600 Multipla, salir de
campamento. Gentileza de Ivan Boiero Sutter.

Como dije al inicio el Multipla fue usado como taxi en Italia y para ilustrar hay entre las fotografías una de época de la ciudad de Turín. El Fiat 600 Multipla está pintado con los colores que identificaban a los taxis turineses con su puerta trasera, que era más grande que la delantera y que abría hacia adelante. Mientras que las delanteras eran del tipo suicida, es decir que abrían hacia atrás.

El motor era el mismo del Fiat 600 es decir el de cuatro cilindros en línea de ubicación trasera longitudinal. Mecánica que los argentinos conocimos de sobra, aunque este motor era 633 centímetros cúbicos con una potencia de 22 HP a 4.600 revoluciones por minuto. Años más tarde se aumentó la cilindrada y potencia, como en el Fiat 600 D, a 767 centímetros cúbicos. El diámetro de los cilindros era de 60 milímetros y la carrera de los pistones de 56 milímetros con una relación de compresión de 7:1. El sistema eléctrico era de 12 volts con una dínamo de 180 watts para recargar la batería que era de 28 amperes por hora.

Fiat 600 Multipla taxi de la ciudad de Torino. La fotografía es de época.
Noten al fondo un Fiat Topolino rural de carrocería de madera.
Gentileza de Ivan Boiero Sutter.

La caja de velocidades era de cuatro marchas hacia adelante y retroceso. La primera velocidad no estaba sincronizada y la palanca de cambios estaba ubicada sobre el túnel central. Por donde también pasaban los cables del freno de estacionamiento que accionaban las ruedas traseras. El embrague era de plato simple seco y la relación del diferencial era de 7:45. Los frenos eran de tambor en las cuatro ruedas. La dirección era del tipo de tornillo sinfín con un radio de giro de 8.800 milímetros.

Transparencia demostrando la capacidad de transporte de
pasajeros y carga del Fiat 600 Multipla. Gentileza de Ivan Boiero Sutter.

A diferencia del Fiat 600, el Multipla, no tenía el elástico transversal en la suspensión delantera. La misma era independiente con brazo superior triangular donde se apoyaba el resorte helicoidal y por dentro el amortiguador hidráulico de doble efecto. Además, por delante, de todo el conjunto tenía una barra estabilizadora. Cosa que hacía el elástico transversal en el Fiat 600.

La suspensión trasera era mediante brazos en forma triangular sujeto a la carrocería con resortes helicoidales y amortiguadores hidráulicos de doble efecto. Por tener tracción trasera parte del tren trasero lo integraban los dos semiejes que transmitían la potencia del motor a las ruedas traseras.

Transparencia de los órganos mecánicos del Fiat 600 Multipla.
Gentileza de Ivan Boiero Sutter.

Ahora veamos cuáles eran las medidas del Fiat 600 Multipla: largo, 3.540 milímetros; ancho, 1.450 milímetros; alto, 1.580 milímetros; distancia entre ejes, 2.000 milímetros; trocha delantera, 1.230 milímetros; trocha trasera, 1.157 milímetros y despeje, 140 milímetros. La capacidad del tanque de nafta era de 29 litros. Los neumáticos eran de la medida 5.20 x 12 pulgadas. La velocidad máxima era de 90 kilómetros por hora aproximadamente. El peso era de 700 kilogramos. La carga útil era de 4 pasajeros más 140 kilogramos de equipaje o 6 pasajeros.

Las diferentes posibilidades que ofrecían los asientos del Fiat 600 Multipla
dependiendo si era la versión de 5 o 6 plazas. Gentileza de Ivan Boiero Sutter.

El tanque de combustible, a diferencia del Fiat 600, se ubicaba detrás de la tercera fila de asientos y la tapa estaba ubicada en el parante trasero izquierdo. Hay una transparencia donde se aprecia la ubicación de todos los órganos mecánicos y se puede ver dónde se alojaba el tanque de combustible. Como la ubicación de la rueda de auxilio que quedaba dentro del habitáculo por delante de las piernas del acompañante.

Esto era porque el Fiat 600 Multipla no tenía baúl. Ya que en el espacio que tenía el baúl, en el Fiat 600, estaban ubicadas las dos plazas delanteras. Estas plazas se ubicaban sobre las dos ruedas delanteras y por eso la columna de dirección estaba partida hacia atrás.

Tres vistas del Fiat 600 Multipla tomadas de
un folleto de la época. De arriba, abajo: tablero donde
se aprecia la rueda de auxilio, la apertura de las
puertas y el motor trasero. Gentileza de Ivan Boiero Sutter.

Las ventanillas de las puertas delanteras eran levadizas en cambio las traseras eran corredizas. La tercera ventanilla era fija. El tablero era muy sencillo con un reloj central grande que era el velocímetro con su respectivo odómetro total. A ambos lados, a la izquierda, estaba ubicada la luz testigo de la temperatura de agua del radiador. Del lado derecho estaba el indicador de nivel de combustible. En el centro de este medidor estaba la luz de reserva de combustible.

En la parte superior del tablero de instrumentos estaban, a ambos lados del velocímetro, las luces testigo de carga de la dínamo y de la presión de aceite. En el torpedo del tablero había dos luces testigo para indicar que las luces de posición y larga estaban encendidas. Luego en la parte central estaban los interruptores de las luces y la llave de contacto. La palanca de la luz de giro estaba en la columna de dirección. Como el cambio de las luces.

Tablero de un Fiat 600 Multipla modelo 1958 restaurado en
Estados Unidos. Gentileza de Ivan Boiero Sutter.

Entre los años 1956, cuando se lo presentó en el mes de abril, y 1966 se produjeron más de 200.000 unidades del Fiat 600 Multipla en Italia, único lugar en el mundo donde se lo fabricó. La cifra debe incluir, eso pienso, las distintas versiones que se fabricaron, como la camioneta y el furgón cerrado.

Algunos de los cambios que sufrió el Fiat 600 Multipla a lo largo de los años de producción fueron los faros de luz de posición y giro. Que pasaron de ser redondos y ubicados debajo de los faros delanteros, a estar colocados más hacia afuera y de forma ovalada. También algunos modelos trajeron la clásica luz de giro lateral redonda, de color ámbar, ubicada en la puerta trasera debajo de la ventanilla corrediza, en su ángulo inferior izquierdo, vista de frente.

Vista del vano motor de un Fiat 600 Multipla modelo 1958 restaurado
en Estados Unidos. Gentileza de Ivan Boiero Sutter.

El otro cambio fue el aumento de la cilindrada y potencia como sufriera el Fiat 600, pero eso ya fue a partir del año 1960 y pasó a llamarse Fiat 600 Multipla D. Como sucedió en Argentina con el Fiat 600 pero partir del año 1962 con la aparición del Fiat 600 D.

Las imágenes que ilustran esta nota se la debo agradecer a Ivan Boiero Sutter, colaborador y seguidor de Archivo de autos, que me las pasó para poder escribir estas líneas sobre el Fiat 600 Multipla. Algunas son tomadas de folletos europeos y otras del folleto destinado al mercado estadounidense. Como también hay dos fotografías de un Fiat 600 Multipla del año 1958 restaurado en Estados Unidos.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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Saturday, February 6, 2016

“Tengo un ruidito”

Fue mi primer auto y lo quise mucho. Desde el color siempre me gustó. Ese rojo fuerte fue lo que me impulsó a comprarlo. Luego a quererlo y cuidarlo. Como primer auto le hacía de todo. Lo limpiaba, por demás, le ponía los accesorios que encontraba, lo cuidaba mucho y lo hacía los días sábados. Ese Fiat 600 rojo, o la Bola Roja, como lo llamaba, nos llevamos muy bien con alegría y tristezas.



Tanto lo quería que con un amigo, en unas vacaciones, le pelamos a fondo la carrocería y lo pintamos con ocho manos. Quedó, luego de pulido, para peinarse en el brillo de su pintura. Donde paraba era la admiración de todos. No era para menos la Bola Roja estaba espléndida.

Tanto me preocupaba por mantenerlo en condiciones óptimas que le había comprado cuatro escapes diferentes. Cuando me cansaba de un sonido le ponía otro escape y la Bola sonaba distinto. Los vecinos me conocían y sabían que los sábados eran para mi auto adorado.

Volante deportivo con butacas con apoyacabezas integrales en su interior. Ni hablar de la consola entremedio de las dos butacas para guardar los casetes. Porque la Bola Roja tenía un estéreo Pioneer de aquellos. Tanto que tenía ocho parlantes. Sonaba como una discoteca.

Las cosas que le hice a ese Fiat 600 no tienen nombre. Pero siempre para mejorarlo y no para maltratarlo. Eran autos a los que se le podía meter mano. No como ahora donde reina la electrónica y ni un accesorio se les puede poner sin ocasionar un bloqueo o una falla.

Hasta mejoré el sistema de enfriamiento con un rulo hecho con caño de bronce que me hizo un tipo que corría con las Bolitas. Porque era la época donde los Fiat 600 se usaban para correr en una infinidad de categoría a lo largo y ancho del país.

Siempre para mejorar, nunca para empeorar. Por eso aquella tarde cuando apareció el ruidito, el mundo se me vino encima. ¿Qué era ese ruidito? La duda me comenzó a taladrar el cerebro. ¿Será un rulemán de una rueda trasera? No porque a veces lo hace y otras no.

El ruidito aparecía cuando estaba andando, pero lo peor fue cuando paré en el semáforo de aquella avenida y de golpe, apareció el ruidito. ¿Qué carajos es si lo hace parado? Entonces es un ruido del motor. Paré en la cuadra siguiente y me fui derecho a la tapa del motor. La levanté y miré. Nada estaba fuera de lugar.

¿Será la bomba de agua? Me habían enseñado a escuchar el ruido del rulemán de la bomba de agua con un mango de madera. Pero ahora estaba en medio de la calle. Me pongo a buscar y un pedazo de rama caída me sirvió para la escucha. La recogí del suelo y me fui derecho para la Bola Roja que seguía en marcha.

Apoyé la rama sobre la bomba y nada. Silencio total. La bomba de agua no era. ¿Entonces dónde está el ruidito? Bajé la tapa del motor y me subí. Puse primera y salí andando en busca del ruidito perturbador. Nada, silencio de nuevo. Me estaba volviendo un poco loco.

Caminé muchas cuadras sin ruidito y al dar vuelta a la esquina apareció de nuevo en todo su esplendor. Mis oídos alerta buscaban la ubicación en dónde podía estar el bendito ruidito. Ahora parecía estar en las ruedas delanteras. Paré de nuevo y me fui derecho a la rueda delantera de mi lado.

La sacudí y nada. Todo normal y sin juego. Lo mismo hice del otro lado con el mismo resultado. Nada de nada. Sin defectos o cosas sueltas. Arranqué y a las dos cuadras el ruidito parecía venir de las ruedas traseras. Otra vez abajo y lo mismo que con las ruedas delanteras. Nada, todo en orden.

La locura estaba alcanzando límites insondables. Y el puto ruidito aparecía de nuevo. Ahora parado esperando el cruce de la vía del tren. Por un momento la campanilla de la barrera automática tapó el ruidito. Pero el muy guacho estaba ahí. Cuando crucé la vía me bajé otra vez de la Bola Roja y nuevamente abrí el capot.

Todo en orden nada suelto y ahí el ruidito no estaba. Paré el motor y el ruidito cesó. ¿Qué cuernos será? Lo puse en marcha y me fui a encontrarme con los muchachos de la barra. Les conté del ruidito y se rieron diciéndome que era un obsesivo con el auto. En parte tenían razón, pero el ruidito estaba ahí, al asecho.

Por un tiempo, la charla con los muchachos de la barra, me hizo olvidar del ruidito. De vuelta a casa el ruidito no apareció. Se habrá arreglado lo que era, pensé ingenuamente. Lo guardé en el garaje de casa hasta el otro día. A la mañana siguiente, cuando iba al trabajo, el ruidito dijo “buenos días”. El maldito estaba presente y parecía que era un asiento flojo. Tampoco era eso. ¿Serán dos chapas que se desoldaron? Pero no parece ruido a chapa.

Al volver a casa le dije a mi viejo del ruidito. “Y tendrás algo que se está por romper”, me dijo lo que no me tranquilizó en nada. Con mi padre dimos una vuelta a la manzana y el ruidito no apareció para nada. ¡Qué turro! La mecánica tiene esas cosas. A veces es un reniegue permanente.

Mi viejo me dijo que se lo llevara a que lo revisara Raúl, el mecánico de la familia. Casi un tío para mí. Al otro día era sábado y me fui, bien temprano, para el taller de Raúl. Llegué antes que abriera. A los diez minutos apareció Raúl. “¿Qué le pasa a la Bola?”, me dijo antes de bajarse de su auto. “Tengo un ruidito”, le dije.

Antes de abrir el taller salimos a dar una vuelta para escuchar el ruidito. Cerró su auto y se sentó en el asiento del acompañante. Puse en marcha la Bola y salimos a la calle. Al dar vuelta en la esquina apareció el ruidito. “¡Ahí está el ruidito!”, le grité a Raúl. Simplemente me dijo que volviera al taller.

Abrió la cortina y entré la Bola. Estacioné el auto dentro del taller y una vez que acomodó su auto vino al mío. Abrió la puerta del conductor y se fue derecho al respaldo del asiento trasero. Ahí estaba metido buscando algo. Para mí ya era chino básico. Solo esperaba que encontrara el ruidito.

Luego de estar un rato buscando detrás del respaldo del asiento trasero de mi Bola Roja, Raúl salió con algo entre sus manos. Pensé que traía un rulemán destrozado producto del ruidito. Fueron segundos los que tardó en salir, Raúl, del auto pero para mí parecieron siglos.

“Acá tenés tu ruidito”, me dijo Raúl. Al abrir las manos vi un grillo. Ese era el emisor del ruidito que me torturó por días. Un simple grillo. El grillo lo soltamos en el parquecito que tenía atrás del taller, Raúl.

Cuando volví a pasar, a los quince días, por el taller de Raúl me dijo: “La verdad que tu grillo es un quilombero. Hace un ruido infernal allá atrás”, me dijo señalando el parquecito del fondo con una llave estriada que tenía en la mano. Si lo sabré yo que lo tuve de copiloto por días dentro de la Bola Roja.

Le dedico este relato a Juan Carlos Garcia, el sabe el porqué.

Mauricio Uldane

Pueden leer todos los relatos publicados en el blog de Archivo de autos en este enlace: http://archivodeautos.blogspot.com.ar/p/relatos.html


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Thursday, January 28, 2016

Fiat 600 R, una de las Bolitas

El Fiat 600 fue para muchos argentinos su primer automóvil. O el segundo en el caso de muchas mujeres, porque se los compró el marido. Tanto, cero kilómetro como usado, fue el automóvil que muchos argentinos lograron tener para dejar de ser simples peatones. Varias fueron las versiones fabricadas en Argentina desde el año 1960. Como aquel viejo modelo 600 a secas y con puertas suicidas. Luego se le incorporaría una letra al número hasta llegar a la letra “S”.

Publicidad de mediados de los años setenta en Argentina.


En este caso de la vieja publicidad de este viernes es un modelo Fiat 600 R que se comenzó a producir en el año 1970. Para muchos dueños sigue siendo el automóvil argentino que recuerdan con más cariño. Porque aprendieron a manejar con él, porque fue su primer auto comprado con su propio dinero y porque les dio muchas satisfacciones, pese a tener sus mañas, como casi todos los automóviles del mundo.

Muchos argentinos se encargaban de arreglarlo con sus propias manos. Hoy es algo impensado en los autos del siglo XXI. Con un poco de conocimientos de mecánica se podían hacer reparaciones de todo tipo, como cambiar los famosos manchones. Algunos hasta se animaron a sacar el motor y realizarles arreglos más importantes.

Algunos argentinos usaron el Fiat 600 para hacer picadas y ese fue su ingreso en el mundo de las carreras. Otros dieron un paso más adelante y corrieron en las categorías zonas que tuvo el Fiat 600 a lo largo y ancho del territorio de la República Argentina. Carreras que fueron muy populares en los años setenta en el Gran Buenos Aires y un poco más allá en la provincia de Buenos Aires.

Recuerdos sobran cuando se habla del Fiat 600, la Bolita para los íntimos. Anécdotas de todo tipo que seguro algo que manejó un Fiat 600 tiene algo para contarnos. Desde humorística hasta dramática. Eso es porque el Fiat 600 era un amigo de la familia que nos acompañaba a todas partes. Y que se ganó el corazón de muchas conductoras por ser fácil de manejar, estacionar y ágil en el tránsito urbano.

Se podría escribir un libro sobre las historias de la Bolita y sus dueños. O de la diversión que tuvieron a bordo de un 600. Diversión de todo tipo… Pero a la vez era el auto familiar de muchos argentinos, en especial con chicos pequeños que viajaban cómodos en la parte de atrás. Y los padres confiados que los “nenes” no podían abrir las puertas traseras.

El Fiat 600 es uno de esos automóviles que crecieron con uno. En especial los que tenemos algunas hojas del almanaque ya arrancadas. Pero no por nostalgia sino por historias vividas que merecen ser contadas a las nuevas generaciones. No solo para que sepan, cómo viajaban sus padres, tíos o abuelos, sino que los conozcan para quererlos.

Todo eso puede despertar un automóvil chico como el Fiat 600 que fue pensado en Italia para reemplazar al mítico Fiat Topolino, otro auto querido por el pueblo. Así nació en el año 1955 de la mano de Dante Giacosa, un genio de la Fiat de Italia. Los argentinos lo conoceríamos cinco años más tarde y el amor no se hizo esperar. Tanto que dura hasta ahora, ya en pleno siglo XXI.

De la vieja publicidad de este viernes no tengo datos. No sé en qué revista salió publicada, ni en qué fecha. Pero estimo que es de mediados de la década del setenta.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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